La meritocracia en la administración se refiere a un sistema de gestión y promoción basado en el mérito individual, es decir, en el desempeño, habilidades, logros y competencias de los empleados. En una administración meritocrática, las decisiones relacionadas con el empleo, como contrataciones, ascensos y asignación de responsabilidades, se toman en función de criterios objetivos y medibles de rendimiento y capacidad, en lugar de basarse en factores subjetivos como conexiones personales, favoritismo, o antigüedad. Este enfoque busca asegurar que las personas más calificadas y competentes ocupen las posiciones adecuadas, promoviendo así la eficiencia, la productividad y la equidad dentro de la organización.
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